Para saber qué hay en nuestra comida.

Conocer de dónde proceden los alimentos que consumimos cada vez tiene más importancia, sobre todo después de los escándalos alimenticios de los últimos años. Los alimentos ecológicos deben cumplir los requisitos mínimos recogidos en los Reglamentos (CE) Nº 834/2007 y Nº 889/2008, de obligado cumplimiento para todos los productores e industrias. Estos reciben rigurosos controles anuales a través de organismos independientes acreditados por las autoridades competentes, que permiten que los alimentos ecológicos sean de confianza.

Para evitar antibióticos.

La resistencia a antibióticos, tanto en agricultura como en la salud humana, es una de las amenazas del siglo XXI. Esta resistencia es provocada por mutaciones de bacterias cuando éstos no son usados de forma apropiada. Aproximadamente la mitad de los antibióticos que se usan en el mundo se proporcionan al ganado. El sector ecológico es el sistema que cuenta con un uso más bajo de antibióticos ya que el uso habitual de medicamentos, antibióticos y desparasitadores está prohibido en ganadería ecológica. En cambio, basa el control de enfermedades en la prevención a través del uso de razas autóctonas, ajuste de la carga ganadera, realización de un manejo extensivo del ganado, entre otros.

Para proteger nuestro medio ambiente.

Con la producción ecológica se reduce la contaminación ambiental y la liberación de gases de efecto invernadero. Además, el uso de productos químicos de síntesis está prohibido. El coste de la limpieza de la contaminación por nitrógeno en agricultura convencional asciende de 165-900€ al año. Asimismo, la agricultura y ganadería ecológicas requieren el consumo de menos energía procedente de combustibles fósiles, al hacer uso de energías renovables y del cierre del ciclo de los procesos biológicos. La agricultura ecológica retiene el carbono en el suelo, lo cual constituye una herramienta contra el cambio climático al disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

Para alejarnos de pesticidas.

El sistema ecológico de producción es el que hace un menor uso de pesticidas. Los pesticidas, bien sea para tratar enfermedades o plagas, normalmente no son discriminatorios con las especies a los que se dirigen y afectan al balance natural del ecosistema. La producción ecológica fomenta los procesos naturales para el control de plagas como son la biodiversidad, el respeto a los ciclos de los cultivos y los sistemas de control naturales.

Para estar libres de OGMs.

Defendemos el derecho a consumir alimentos libres de OGMs. Los organismos genéticamente modificados están prohibidos en producción ecológica. Sin embargo, alrededor de un millón de toneladas de cultivos genéticamente modificados son importados cada año para, principalmente, alimentar el ganado convencional.

Para preparar nuestro futuro.

La agricultura y ganadería ecológicas protegen los recursos naturales como el agua, el suelo y el aire. El uso de variedades de cultivos y razas autóctonas permiten que estos sean más adaptados a las condiciones del medio, necesitando menos recursos y, por tanto, contribuyendo a la minimización de los efectos del cambio climático.

Por el bienestar animal.

La ganadería ecológica asegura los máximos niveles de bienestar animal. A través de la práctica de la ganadería ecológica, los animales disponen de más espacio, se respetan sus ciclos vitales, las prácticas perjudiciales para su bienestar están restringidas y se trabaja para minimizar el estrés y mejorar el nivel de salud.

Para proteger nuestra biodiversidad.

La biodiversidad es un 50% mayor en sistemas de producción ecológicos. Al fomentar los espacios naturales, se facilita la presencia de plantas y animales autóctonos, incluyendo los preciados polinizadores, actualmente amenazados en los sistemas convencionales.

Por un mundo rural vivo.

Al mantener un paisaje más rico y variado, la producción ecológica permite diversificar la economía del territorio a través del aprovechamiento de otros valores del medio rural como el turismo. Asimismo, al emplear más mano de obra, se colabora en la fijación de la población en el territorio, así como se evita el abandono de las zonas rurales.

Porque menos puede ser más.

Los alimentos ecológicos contienen más de las cosas buenas y menos de las cosas malas. Los alimentos ecológicos contienen unos altos niveles de nutrientes. Las grasas hidrogenadas, colorantes, conservantes, benzoato sódico, aspartamo y tartrazina están prohibidos en producción ecológica.

Porque creemos que saben mejor.

Coincidimos con productores, profesionales de la restauración y consumidores, en que los productos ecológicos saben mejor.